Las poesías de “Rozando la línea del horizonte “, no tienen tener rima, ni siguen ninguna regla métrica. Mejor podría decirse que se trata de prosa poética, en el que el autor traspasa las limitaciones de la poesía tradicional. Tal vez por esto mismo, las poesías de Enrique sean más fáciles de leer, el lector comprende perfectamente el significado de sus poemas, nota que no son “fríos”, ni grandilocuentes. Enrique no busca la solemnidad en sus textos, ni busca constantemente el mejor sinónimo en cada línea para no perder naturalidad. Solo busca que sus poemas se lean con la máxima fluidez posible, que tengan ritmo, que sean musicales. Enrique quiere que sus poemas suenen con gran expresividad.
Poemas desde experiencias idealizadas, historias robadas, imaginadas, soñadas.
Relatos desde las pesadillas, insomnios o surgidos desde el asfalto de las ciudades.
Escribir como camino de búsqueda de paz interior, de un conocimiento que me ayude a levantarme cada día.
Versos desde las contradicciones, para liberar el volcán interior que te va quemado poco a poco, pero, que, a la vez, te hace sentir vivo.
Versos en busca de la armonía entre tú y el mundo.
“Bailando solo” se publicaba a mediados de 2014 en una excelente edición a cargo de la editorial Círculo Rojo. Se trata del segundo libro de poemas de Enrique Crusellas Prieto, lector incansable que ha ejercido diversas profesiones pero cuya vida ha confluido una y otra vez en la poesía. De hecho, al contemplar la portada del poemario, el lector pudiera pensar que se trata de un libro autobiográfico, pues se compone de una excelente ilustración (el diseño de la portada estuvo a cargo de Carlos Páramos Escapa) que muestra a un hombre con un rostro muy semejante al de Enrique Crusellas Prieto.
Serie de poemas entre la realidad y la ficción.
Entre la biografía y la fantasía.
Poemas para buscar el elixir de la eterna juventud.
Pensamientos contradictorios
confusiones útiles para la creación.
El estómago me va dictando lo que escribo.
Memorias de amantes,
recuerdos que te queman,
pero siguen habitando en tu interior,
todo es útil para escribir,
escribir como refugio,
como pretexto para huir,
para esconderse de la realidad
de un mundo que no acabas de comprender,
escribir para negar el paso del tiempo,
para encontrar un equilibrio.
para nadar en tu propio océano.
Desde la luz a la oscuridad.
Deslizándome por el acantilado hacia las profundidades del conocimiento, los delirios del alma.
Viajando a través del viento invisible, siempre vigilante, siempre alerta, hasta que las campanas vuelvan a repicar y me guíen en el camino.



